Sobre la pena de muerte

Hoy en nuestros días, y debido a los problemas de inseguridad que azotan nuestra sociedad, esta cada vez más abierto el debate de si es conveniente o no volver a dicha práctica. Además de todos los argumentos que hay desde las distintas disciplinas, ya sea a favor o en contra de la pena de muerte, en este análisis se desarrollará puramente el punto de vista económico.. Mariela Machuca

Texto

Anuncios

9 Respuestas a “Sobre la pena de muerte

  1. Florencia Berardozzi

    La pena de muerte es, la prueba fracasada del viejo sistema bíblico, de la ley de Talión, “Ojo por ojo y diente por diente”. La venganza personal o colectiva, no está permitida en ningún sentido. La Iglesia la prohíbe. Porque si fuese permitida, no se podría vivir en el mundo. Todos nos creeríamos con derecho a vengarnos de alguien. No se puede aplicar, ni como instrumento de legítima defensa social, pues la sociedad moderna, tiene muchas alternativas para prevenir y reprimir eficazmente, el crimen. No se pueden invocar la paz y despreciar la vida. Nadie puede concederse el derecho de matar.

    La pena de muerte es, la máxima expresión del odio y el odio, es incapaz de liberar a nadie. El odio sólo sirve, para fomentar odio. En la historia humana, nadie ha conseguido ser libre gracias al odio. El odio nunca está justificado para un cristiano.

    Es lícito exigir, pero no por odio ni por venganza, sino por deseo de justicia, conseguir una reparación del daño recibido. Siempre que esta reparación, sea proporcional y no irreversible. La aplicación de la pena de muerte, le priva al culpable de poder redimir sus culpas, con un cambio o reforma de sus actitud en la sociedad.

    Por lo irreparable de una equivocación en el caso de una sentencia a pena de muerte, a los jueces les debe constar, con toda certeza, la culpabilidad criminal, para poder ordenar el castigo. Hay muchos casos de sentencias de pena de muerte, donde el reo no ha tenido todas las oportunidades de demostrar su inocencia. Debido a falsas acusaciones, defectos en las pruebas de los fiscales, presiones para declararse culpable, con promesas engañadoras, etc.

    De hecho la pena de muerte, supone una discriminación contra las minorías y los pobres, que no tienen recursos suficientes, para enfrentarse al poderos sistema judicial y tienen que utilizar, los servicios gratuitos de abogados inexpertos o despreocupados, para que les defiendan. Se condena casi siempre, a quienes no puede torcer las leyes, o a quien no tiene dinero para defenderse.Continuamente se dan casos donde poderosos acusados, contratan a grandes equipos de abogados, para que les defiendan y procuren que pongan enfrente a fiscales, con poca experiencia.

    En muchas ocasiones, se han detenido ejecuciones en el último minuto, porque se ha demostrado, que el condenado no era el culpable. Si no hubiera sido por la buena suerte o por casualidades, la ejecución se hubiera llevado a cabo, sobre un inocente. Últimamente se ha introducido en algunos casos, las pruebas relacionadas con el ADN, pero todavía hay muchos reos, a los que se les niega esa prueba, fundamental para intentar salvarles la vida. Es preferible librar de la pena de muerte a cien culpables, que ejecutar a un inocente.

    Cuando hay sentencia de pena de muerte, los costos para la sociedad civil son muy elevados, ya que exigen enormes gastos, al tener que repetir sus procesos judiciales. Mantener en la cárcel a cada condenado a muerte, cuesta anualmente a la sociedad 90,000 dólares más, que si fuera otro tipo de condenado. El tiempo medio de espera entre la condena, las apelaciones y la ejecución es de 13 años. Si se sustituye la condena a la pena de muerte, por la de cadena perpetua, el dinero para la aplicación de la pena de muerte, podrían utilizarse para investigar más y mejor, los homicidios, modernizar los laboratorios de investigación, estudiar la lucidez mental de los convictos, su posible inocencia e incluso, analizar la profesionalidad e interés de los fiscales y abogados defensores. Además de aumentar, los programas y políticas de prevención de la violencia.

    Los estados van a tener que, a la fuerza, suprimir la ley de la pena de muerte o las apelaciones, porque no tienen dinero para sufragarlas. Desgraciadamente, es el único camino que eliminará la pena de muerte. Todavía quedan 90 países en el mundo, que mantienen la pena de muerte, en los cuales, no hay menores índices de criminalidad, que en los países donde está abolida y sustituida por la de cadena perpetua. La pena de muerte se ha demostrado, que no es disuasiva para la eliminación de la criminalidad. El crimen desaparecerá o empezará a disminuir, cuando las grandes diferencias sociales, se vayan eliminando. La pobreza siempre trae el crimen, pegado a ella.

    Hoy la justicia es papel y no realidad. Valores asociados a la justicia como democracia, ética, salud, vivienda, ausencia de miseria y oportunidades de desarrollo similares, son papel y no realidad. El incremento del odio y de la desconfianza, de las comunidades empobrecidas y víctimas de tanta injusticia, aflora en la sociedad, sin encontrar un freno con la pena de muerte. Algunos legisladores creen, que con la pena de muerte, arreglan las grandes diferencias sociales, impuestas por un grupo de políticos, los que les ayudaron a auparse en el poder y los millones de personas, que les aplauden a pesar de que también sean pobres e ignorantes.

    La pena de muerte, es uno de los temas no negociables por la Iglesia, pues el quinto mandamiento de la Ley de Dios dice, no matarás a cualquier ser humano: Ni con la pena de muerte, ni al niño sin nacer, ni en las guerras preventivas, etc.
    Sin Dios y sin Religión, todo es posible aquí y ahora. Tantos años de laicismo, persiguiendo a la Iglesia, casi siempre en beneficio de la clase dominante, han traído esta situación. La Iglesia en todos los países, ha sabido enseñar y educar a las personas, en hacer el bien. La Iglesia es la única institución, que puede ponerse enfrente de la injusticia de los poderosos, no son las leyes humanas, porque estas han sido diseñadas o compradas, por los poderosos. Por eso algunos grupos de poder, tienen tanto interés en sistemáticamente atacar, desprestigiar y hacer desaparecer, a la Iglesia de la sociedad, para que no les recuerden sus fecharías y abusos de poder.

    Aparece el desenfreno de la sociedad, dando lugar a la ley del más fuerte y a la pérdida de las virtudes y valores humanos, de los que la Iglesia siempre está predicando. La Iglesia es ese barco frágil, que navega a contracorriente. Las singladuras que promete son ásperas y fatigosas, a diferencia del plácido abandono que augura, dejarse arrastrar por la corriente de aplicar la pena de muerte.

    Pero esa falta de educación religiosa, junto a la pobreza, a la incultura y a los malos ejemplos, dados por la clase dirigente, es la que trae consigo la violencia. Cuando el pueblo no tiene ninguna referencia moral y ha perdido todas las esperanzas de vivir dignamente, nada más le queda dedicarse a la violencia, para sobrevivir, emigrar como lo están haciendo, los más capaces o responsables de las naciones pobres o asumir su pobreza y aceptar su desgracia para siempre.

    El soborno, la corrupción y la impunidad, son las lacras que algunos pretenden eliminar, instaurando o manteniendo la pena de muerte. Además en los países donde las leyes son arcaicas, y su aplicación soportada por la ingeniería del soborno, solamente se aplica la pena de muerte, a los más pobres. Los pudientes económica, social o políticamente, nunca pisan las cárceles, mucho menos sufren la pena de muerte, según lo atestiguan las estadísticas.

    La realidad es que, después de muchos años de laicismo, de ver separados los poderes de la Iglesia y del Estado, solamente para las cosas que a algunos les convienen, no se alcanzan a ver los beneficios de una mejor convivencia.

    Habiendo una educación social, donde a Dios se le dicta arraigo domiciliario, al interior de las Iglesias, se le condena a muerte o, en el mejor de los casos, se le ignora la convivencia, va empeorando a pasos agigantados. Por eso estamos sufriendo, las consecuencias de una delincuencia que no teme, ni respeta ni a la sociedad, ni a las leyes, ni al gobierno. Pobres delincuentes que no conocen a Dios. Sin Dios y sin Religión, todo es posible, aquí y ahora. La sociedad actual, está jugando con fuego con estas leyes injustas. Quien quiera jugar con fuego, debería hacerlo lejos del polvorín en el que vivimos.

    Y no seamos ingenuos, al echar al otro toda la culpa. Ordinariamente la culpa hay que repartirla, entre todos. Para algunos, es más fácil poner las energías, en encontrar culpables que en buscar soluciones, incluso las que están dentro de uno mismo.

    Me gusta

  2. Agustina Degregorio

    La pena de muerte es un asunto que ha suscitado diversos debates en el mundo durante este último mes. Ya sea por las declaraciones por parte de la farándula argentina al respecto, o por los cuestionamientos acerca de esta pena y los costos que ella acarrea en la sociedad norteamericana.
    En los Estados Unidos, se ha estado debatiendo si es conveniente, debido a la crisis que está atravesando ese país, que se siga implementando la pena de muerte.
    El director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte de los Estados Unidos, Richard Dieter, aseguró hoy que “sería un problema” y “un retroceso”, que un país piense en implementar esta pena. Dieter dice que además de los altos costos, la pena de muerte sufrió un descenso en la aceptación por parte del público.
    En California, por ejemplo, el costo anual de esta implementación es de noventa mil dólares, más de lo que costaría mantenerlos en prisión si se los condenara a cadena perpetua.
    Estudios al respecto de la cuestión muestran que “la eliminación de la pena de muerte resultaría en un ahorro neto para el estado de por lo menos varias decenas de millones de dólares anuales, y un ahorro neto para los gobiernos locales de millones a decenas de millones de dólares a nivel estado”.
    También se ha demostrado que “los costos mayores asociados con la pena de muerte se producen antes y durante el juicio, no después de los procedimientos de condena. Incluso si se abolieran todos los procedimientos de poscondena (apelaciones), la pena de muerte aún sería más costosa que las sentencias alternativas”.
    En nuestro país, más allá que por cuestiones constitucionales este tipo de pena no se pueda implementar, se ha hablado mucho al respecto y se han escuchado declaraciones de los tipos más diversos.
    Nuestra presidenta, la señora Cristina Fernández de Kirchner ha dicho que “la Justicia cuenta con las herramientas necesarias para que las personas que han cometido delitos no sean liberadas”.
    A su vez, la ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay, dijo: “Nosotros no vamos a ir nunca en contra de nuestra Constitución”, la cual, “no permite la pena de muerte, no es una pena previsible y posible en la República Argentina” y que cuando alguien empieza a pedir la pena de muerte “lo que está pidiendo es que se viole la Constitución Nacional”.
    Con respecto al polo económico de la cuestión, es difícil pensar que si un país como los Estados Unidos, que ha estado pensando en eliminar la pena de muerte por motivo de crisis económica, con lo que este país representa para el resto del mundo y con lo poderosa que es considerada su economía, la República Argentina pueda solventar sin inconvenientes una implementación de este tipo, con los gastos que ella trae consigo, teniendo en cuenta la crisis que se está atravesando desde hace décadas.
    En este país donde la distribución de los ingresos no es equitativa, donde no se proporcionan fondos para las cosas realmente importantes para la sociedad, donde a veces “se dice” pero no “se hace”, más allá de analizar si es conveniente en materia seguridad, se da por sentado que la pena de muerte no es aplicable, y que estropearía más aún nuestra débil economía.

    nota 1: Una auditoria legislativa en Kansas en 2003 descubrió que el costo estimado de un caso de pena de muerte representaba el 70% más que el costo de un caso similar sin pena de muerte. Se incluyeron los costos de la pena de muerte hasta la ejecución (costo medio de $1.26 millones). Se incluyeron los costos de un caso sin pena de muerte hasta el final de la encarcelación (costo medio de $740,000).

    Me gusta

  3. María Amelia Escudero

    Implicancia económica de la pena de muerte

    La pena de muerte, que históricamente sirve para satisfacer la sed de sangre de las comunidades vulneradas, ha sido repudiada por la conciencia universal, que rechaza el carácter vindicativo de la pena. La cuestión central no reside en la mayor severidad o agravación de la pena: se protege a la sociedad evitando la impunidad del delito y desde un contexto global que implica mejoramiento de las condiciones socioeconómicas; justicia eficiente y oportuna; humanización del régimen carcelario; reformas procedimentales; resocialización del condenado.

    En el hemisferio norte la pena de muerte no ha frenado a los asesinos. Varios estados norteamericanos la han clausurado. Algunos porque no sirve para aplacar la ira social y otros por razones de costos (cada ejecución supera los tres millones de dólares). Hubo otras experiencias que resultaron interesantes. Un ejemplo fue la “tolerancia cero” con el delito que implementó Giuliani en Nueva York y que consistió en aumentar considerablemente la dotación humana y tecnológica de la Policía de la ciudad y mejorar mucho sus sueldos.

    La pena de muerte podría ser abandonada por varios estados norteamericanos por razones que no tienen nada que ver con el bien y el mal, sino porque son demasiado costosas.
    Resulta que es más barato encarcelar a asesinos de por vida que ejecutarlos, de acuerdo con una serie de estudios recientes. Decenas de millones de dólares más barato, dicen ahora políticos, durante una recesión en la que casi todos los estados enfrentan recortes de personal y enormes déficit.
    Así que un número cada vez mayor de estados están considerando abolir la pena capital en favor de la cadena perpetua, no por principios, sino por motivos financieros. “Es 10 veces más costoso matarles que mantenerles con vida”.

    En Kansas el costo de ejecutar a un prisionero es 70% mayor que mantenerlo en prisión. Un condenado a muerte puede costar 1,26 millones de dólares, mientras una persona en cadena perpetua cuesta 740.000 dólares, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC).
    En Nuevo México, los políticos esperan que este año se apruebe una revocación de la ley. El estado, que sólo ejecutó a una persona en 30 años y tiene a dos en el corredor de la muerte podría ahorrar con ello un millón de dólares.

    Me gusta

  4. Vivas Aguilera, Micaela A.

    Tomando como punto de partida, las palabras del gobernador de Maryland, EE.UU., O ´ Malley, quien asegura:” que condenar a muerte a un homicida cuesta tres veces mas que llevarlo a la cárcel”, seria un buen comienzo para relacionar el costo – beneficio de la pena de muerte para un estado.
    Desde este punto de vista seria un ejemplo de lo caro o costoso que le es al estado solventar los gastos del proceso de pena de muerte, no únicamente por los elementos utilizados a la hora del acto de matar en si ( como podría ser alguna especie de inyección letal , la silla eléctrica u otros tantos métodos)… para mantener a un convicto de esta clase el estado gasta alrededor de 90 000 dólares anuales mas por cada condenado a la máxima pena que si se tratara de un presidiario común,( recordemos que para este tipo de casos se necesitan de los servicios de un abogado que como todo trabajo debe ser bien remunerado, el rol activo del estado, a demás tengamos en cuenta que no son procesos cortos o de cortos meses con el solo hecho de saber que el condenado a muerte tiene que esperar unos 4 años antes de presentar su apelación).
    Podríamos decir entonces que para estos países, como Estados Unidos, la pena de muerte no seria económicamente beneficiosa ya que requería de un importante gasto publico, su costo de oportunidad es mas bien elevado y simplemente produce perdidas de millones de dólares auque, así vistas las cosas parecen meros hechos de especulación económica el tema no se agota solo en esto, incluye también posiciones ideológicas, de política de seguridad y hasta en ciertos casos religiosas.
    Este pequeño ejemplo que tome fue noticia en los últimos meses debido a la gran crisis mundial que afecta en gran medida la economía de los Estados Unidos, hace necesaria que se planteen estos tipos de recortes presupuestarios, u otra de las opciones dadas elevar la tasa de impuestos este tipo de políticas de cumplirse serian claramente contractivas, auque cabe decir que la política de la quita de la pena de muerte no termina acá, ya que a demás se cerraron varias cárceles con el mismo fin de achicar el presupuesto.
    Según datos extraídos del Centro de Información sobre Pena de Muerte, se verían afectados otros estados entre ellos Nueva México en donde sus autoridades advirtieron que tendrán que abandonar dicho castigo, si su Asamblea legislativa no proporciona fondos para financiar la defensa de los acusados; al igual que en Utah que las autoridades ya advirtieron que no se recepcionaran mas casos de pena de muerte si no reciben los recursos necesarios para financiar las apelaciones.
    Aunque… ¿serian estas políticas económicas en realidad beneficiosas al largo plazo o solo servirían para tapar baches económicos y se descuidarían otros aspectos como es el de la seguridad descuidada?

    Me gusta

  5. Jonathan Benjamin

    En este ultimo tiempo en nuestro país a causa de una serie de asesinatos repetitivos y otros hechos ilícitos serios de interés publico, se ha despertado el reclamo de la pena de muerte por parte de la población, pensada que con la aplicación de esta medida se frene la ola de inseguridad que nos acecha a todos, esto nos lleva a hacer un breve análisis de si es o no conveniente desde el punto de vista económico.

    Tomando de prototipo a Estados unidos, país donde rige la pena de muerte, algunos datos indican que esta práctica generalmente bien aceptada por la sociedad podría tener ahora sus detractores, ya que se estima que es mucho más caro para un estado matar a alguien que mantenerlo de por vida en cadena perpetua. No se trata de que una inyección sea cara, sino que los condenados a muerte permanecen en un limbo procesal de muchos años, que aumenta los costos de abogados, abogados de apelación y todo el sistema legal que se involucra. Por lo tanto los costos mayores asociados con la pena de muerte se producen antes y durante el juicio, no después de los procedimientos de condena. Incluso si se abolieran todos los procedimientos de apelaciones, la pena de muerte aun seria más costosa que las sentencias alternativas.

    Según datos extraídos de Internet en California, donde existe un sistema judicial muy lento, un procesado antes de la pena de muerte pasa unos 20 años en el proceso. Según una fuente, en el 2007, fue justamente Nueva Jersey, considerando gastos de tiempo y dinero, el estado que dejó de lado la pena de muerte después de que fuera instaurada por la Corte Suprema en 1972. Cada sentencia a muerte le costaba al estado algo más de cuatro millones de dólares. De los 36 estados con penas de muerte, en ocho hay leyes para eliminarla: Kansas, Colorado, Maryland, Montana, Nebraska, New Hampshire, Nuevo México, Washington.

    Por todo lo dicho anteriormente podemos decir que la pena de muerte no es conveniente desde el punto de vista económico, ya que desvía los recursos que podrían utilizarse en autenticas medidas de control del delito

    Me gusta

  6. Brian Litmanovich

    Mas allá los debates sobre si la pena de muerte es moral o no, o si ésta es considerada una solución factible contra la violencia y la delincuencia, aunque por alguna razón vemos que los países con pena de muerte son en porcentaje los que cuentan con la tasa mas alta de violencia y crimen, la discusión de este trabajo se centra en si la pena capital es mas economía, menos costosa, que en el peor de los casos la cadena perpetua donde se mantiene al individuo recluso y donde este tiene un costo para la sociedad que debe mantenerlo pagando impuestos.

    El discurso de gente a favor de la pena de muerte se puede basar en esto, en que es un gran gasto para la sociedad mantener a criminales en las cárceles, y que aplicando dicha pena esto bajaría radicalmente.

    La realidad es que la pena de muerte es notablemente costosa y para nada económica, ya que en principio cualquiera que haya sido sentenciada a la misma debe agotar cualquier tipo de recurso legal para poder evitarla, lo que provoca un costo altísimo en cuanto a todos los procesos a llevar a cabo. Por otro lado el lugar donde el individuo penado debe aguardar hasta que se produzca el homicidio legal es muchas más costoso que una celda normal, debido a la seguridad.
    Y obviamente la acción final de la pena ya sea cualquiera de sus formas, la silla eléctrica una de las mas utilizadas, también es altamente costosa, por lo que en fin demuestra que la pena de muerte no es para nada económica.

    En los Estados Unidos debido a la creciente crisis que afecta al mundo y principalmente allí, en varios estados se esta tratando de abolir la pena capital, no por cuestiones de moralidad, sino por el hecho que esta acarrea un gasto muy importante para el estado y la sociedad.
    Un estudio del Urban Institute, realizado sobre 1.227 homicidios en uno de los estados donde se practica la pena de muerte, revela que las detenciones de un asesino costaron de media 1,100.000 dólares, las peticiones de condena a muerte costaron 1,800.000 dólares y las penas de muerte ejecutadas costaron 3 millones de dólares.

    Por ello se llega a la conclusión de que cuando existe una sentencia capital, aumentan claramente los costos, ya sea debido a los procesos, recursos, la vigilancia en cárceles y otras cosas que hacen que estos se multipliquen.

    Me gusta

  7. En estos últimas semanas, hemos escuchado constantes opiniones a cerca de si debe implementarse o no la Pena de Muerte como castigo a los delincuentes, en la lucha contra la creciente inseguridad que sufrimos día a día en nuestro país y en el resto del mundo.
    En el Art. 3 de la declaración de los derechos humanos se proclama que: “todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona”. Este texto es muy claro al decir que todo individuo tiene el derecho a la vida, lo cual implica un principio de equilibrio universal, es decir, que también “todo” individuo debe respetar al derecho de todo individuo a la vida; esta es la finalidad de la declaración universal de los derechos humanos, en consecuencia cuando el delincuente rompe este equilibrio, por ejemplo, privando de la vida a un semejante, y consecuentemente privándole de sus demás derechos, ese mismo individuo esta renunciando a su propio derecho a la vida. Por esta razón, la pena de muerte no puede ser considerada una violación a los derechos Humanos, concretamente al derecho a la vida de un individuo, que primeramente ha roto el equilibrio existente entre la víctima y el victimario, es decir, no ha respetado ningún derecho a la vida, ningún derecho humano a su víctima, y posteriormente a demostrado que ningún otro tratamiento que el Estado le imponga, será capaz de corregir su conducta.
    Así mismo, la pena de muerte, dicen los abolicionistas, implica un mal irreparable, y la sociedad en caso de un error judicial, siempre posible, no podría ofrecer la reparación debida a la víctima; es ineficaz porque la criminalidad no disminuye en los países que la mantienen; y no es necesario, ya que hay otros medios que permitan defenderse del criminal mientras dure su vida.
    Numerosos Estados que aun utilizan este método, se han propuesto abolir la pena de muerte, pero no por la discusión que existe con respecto a los derechos humanos, sino porque resulta muy costosa, y en época de crisis no se pueden costear los gastos cuando hay maneras mejores y más baratas para reducir el crimen.
    Lo cierto es que la pena de muerte, tal como la vemos, es un método excesivamente costoso para disminuir la delincuencia.
    Por ejemplo en los EE.UU. Richard Dieter, el director de Centro de Información sobre la Pena de Muerte aseguró el día 17 de marzo de 2009 que “seria un problema” y un “retroceso” que un país piense en implementar la pena de muerte y aseguró que “los Estados que usan este método tienen índices de crímenes más altos”.
    También consideró el costo económico que involucra a todo el proceso de los condenados a muerte. Un informe de la Comisión de la Justa Administración de la Justicia, de California, da cuenta de que este Estado insume 138 millones de dólares anuales, “pero solo ejecuta a menos de una persona cada dos (2) años”.
    Otro Estado que ha decidido abolir la pena de muerte es Nueva México. Allí, la Representante Gail Chasey, patrocinadora del proyecto de ley, aseguró que la pena de muerte les proporciona “falsas esperanzas a las víctimas”, y les habló a sus
    colegas legisladores del caso de Maurice Moya, ex oficial de la policía de Nuevo México, quien se pronunció en contra de la pena capital después de haber perdido trágicamente a su nuera en el año 2006. Moya declaró estar consciente de la inutilidad de la pena máxima, y de que la misma no implica “la conclusión del asunto en su familia”.
    El alto costo de la pena capital también fue citado como razón para su solicitud de revocación. “Muchos dirán que no se le puede poner precio a la justicia, pero sí debemos ponerle precio a la justicia cuando somos incapaces de proporcionarles a nuestros fiscales de distrito, a nuestros departamentos de policía y a nuestro Secretario de Justicia los fondos que necesitan”, destacó la representante Chasey. Los simpatizantes de la medida están exhortando a los legisladores de Nuevo México a destinar los ahorros resultantes de la abolición de la pena capital a compensar a los hijos de las víctimas de asesinatos, así como a otros servicios para las familias.
    Una encuesta estatal realizada en el 2008 reveló que el 64% de los neomexicanos apoyaba la sustitución de la pena de muerte por cadena perpetua sin derecho a libertad condicional, así como el resarcimiento a las familias de las víctimas.
    Hemos visto aquí los dos puntos de vista que se tienen en cuenta al discutir a cerca de la legalidad y legitimidad de la pena de muerte, el primero hace referencia a la moral, a los derechos humanos y si se debe o no implementar una política de: “ojo por ojo, diente por diente”; y el segundo a un problema puramente económico, el cual sólo tiene en cuanta si se pueden o no costear los gastos de este método. Queda claro que en una época de crisis mundial tan grave como la que estamos viviendo hoy en día lo que realmente importa es recortar gastos.
    En la argentina, la última vez que se aplicó la pena de muerte fue en 1816.Luego, en épocas de dictadura, se aplicó la pena de muerte indiscriminadamente, y de un modo encubierto, luego de los secuestros y torturas, en el marco del genocidio argentino.
    Esto nos demuestra que nuestro país, a parte de no contar con los fondos necesarios para afrontar este tipo de castigo, tampoco posee un sistema jurídico lo suficientemente fuerte y confiable que garantice que la persona juzgada es en verdad el delincuente, y no una persona inocente que terminara pagando los crímenes ajenos.

    Me gusta

  8. Trabajo practico N°1.

    Tema: “La pena de muerte desde el punto de vista económico”.

    Materia: Análisis económico y financiero.

    Comisión: 8603(lunes y jueves de14:00 a 15:30hs)

    Apellido: Gómez

    Nombres: Micaela Giselle.

    DNI: 34.254.651

    Para abordar la cuestión acerca de la pena de muerte, es preciso destacar que la misma ha sido abolida en todos los países europeos, excepto Bielorrusia, como influencia se debe tener en cuenta el hecho de que la abolición de la pena de muerte es una condición requerida para la integración a la Comunidad Europea. Esta pena, no es aplicada en la mayoría de los países de Oceanía, Latinoamérica y Canadá. Sin embargo, en los EEEUU, Guatemala, y en la mayor parte de los países del caribe la mantienen en vigor. En Asia esta permitida en países como Japón e India; y en África se aplica en Botswana y Zambia.
    Mayormente era aplicada en países pobres y con gobiernos autoritarios, la cual se empleaba como herramienta de opresión política. No obstante, con la actual crisis económica que se sufre a nivel mundial, muchos países que adoptaron la aplicación de la pena de muerte, están analizando en eliminarla debido a motivos financieros, tal es el caso de algunos de los estados de USA(se aplica en 38 de los 50 estados, y se debaten proyectos de derogación en Kansas, Nuevo México y Montana) ya que al analizar las diversas cuestiones de cómo enfrentar la crisis económica parecería que una de las maneras de “ahorrar dinero”seria con la eliminación de esta pena. Por lo tanto una posible solución estaría dada por la sustitución de ésta por la cadena perpetua.
    Cabe destacar que los procesos judiciales para ejecutar a un reo resultan muy costosos y los recursos son limitados. Estos juicios son caros (puede costar hasta 5millones de dólares en recursos judiciales) debido a que para acceder a ellos se necesitan varios abogados condicionados de ciertos requerimientos de idoneidad para que les confié o no el caso, lo cual trae aparejado largas esperas. No es un dato menor, destacar que generalmente los abogados son pagos por el Estado. Por otra parte, los costos de seguridad de los pabellones para llevar a cabo la pena de muerte son los mas elevados del todo el sistema de prisiones, como así también los procesamientos de evidencia como por ejemplo determinados estudios o análisis. También no olvidemos que la pena de muerte puede darse en diversas formas como el ahorcamiento, fusilamiento, inyección letal, decapitación y lapidación, formas las cuales implican que ciertas personas que las lleven a modificando así el presupuesto estatal.
    Desde este enfoque, parecería que para llevar a cabo ciertos recortes presupuestarios son convenientes y resulta más barato tener a una persona en la cárcel durante toda la vida, lo cual implicaría una mutación de la pena capital a la prisión perpetua.
    En conclusión, podemos afirmar que el problema que acarrea el debate en cuanto a la aplicación o no de la pena de muerte que se plantean los estados, no se trata de un problema moral y ético, ni de principios, ni de religión, sino que se trata de motivos puramente financieros y que sencillamente el miedo al error puede quebrar el sistema postulando así a la pena de muerte como una victima mas de la crisis mundial.
    Es relevante tener en cuenta que el costo de ejecutar un prisionero es 70 %mayor que mantenerlo en prisión perpetua. En el primer caso costaría 1,26 millones de dólares mientras que en el segundo caso cuesta 740.000 dólares, según el centro de información sobre la pena de muerte (DPIC).
    Por eso que su eliminación podría desembocar en ahorros considerables tomando así como uno de los ejes centrales la derogación o no de la pena capital.
    Micaela Gomez

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.